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Creando una PWDF (Portable Workstation Distraction Free)

Creando una PWDF (Portable Workstation Distraction Free)
Publicado: Saturday, 1 August 2026
Categorías: Projectes

Fotografia "typewriter" by Ak~i is licensed under CC BY 2.0.

Mientras espero a que mi hijo acabe el ensayo de la banda de música empiezo a escribir estas líneas acuñando, o eso creo, el término PWDF (Portable Workstation Distraction Free). Nada nuevo y nada que no encontremos ya por Internet. Sin embargo, he decidido compartir con el lector pasajero de mi web un proyecto que he desarrollado como hobby, para matar el tiempo y, sobre todo, para darle una nueva vida a un PC al que la obsolescencia tecnológica —o sus políticas— habían decidido abandonar a su suerte en un vertedero.

Montaje a partir de capturas de pantalla originales

Hace unas semanas, mientras desempolvaba en el garaje de mis padres los recuerdos de mi adolescencia, encontré todo mi catálogo de programas en disquetes de 3,5", CDs de distros Linux antiguas y mi viejo Psion Series 5 que empleaba en mi época universitaria.

Recuerdo que aquel aparato era el rey. Me lo regaló mi tío materno tras ayudarlo con el desarrollo de una web personal y lo empleé en mis dos últimos cursos de la universidad para tomar apuntes. Estaba perfecto —más allá del desgaste del plástico por el paso del tiempo—; coloqué un par de pilas AA, pulsé el botón de On y allí estaba: esa pantalla retroiluminada verde al estilo Matrix que dejaba entrever un entorno de escritorio que cautivaba a cualquiera.

Tenías de todo: un Word, un Excel, una especie de Access, un gestor de correo electrónico, una terminal —lo conectaba con mi módem USRobotics— y aplicaciones varias... El caso es que su uso principal era tomar apuntes en clase y, en ocasiones, emplear la grabadora integrada para registrar la lección de algún profesor en la tarjeta Compact Flash. Era maravilloso; acaparaba las miradas de la clase en un momento donde era muy raro —casi inexistente— ver un ordenador portátil en las aulas.

Fue esta nostalgia la que me empujó a buscar por internet «aparatos» modernos para escribir. Dicho así parece una idiotez, pues en realidad tengo un iPad Pro con un teclado Apple Smart Keyboard que me permite hacer lo mismo, pero quería investigar un poco. Encontré un par de productos más o menos actuales (FreeWrite, Pomera, ZeroWriter Fold...), pero visto lo visto me asaltó una idea...

Rondaba por casa un antiguo MacBook Air 4,1 con un procesador Intel i5 de segunda generación y 4 GB de RAM. Un portátil que en su día fue un gran aliado, compañero de viaje y al que le debo mucho en mi vida profesional por haber formado parte de un proceso vital. Ya había tenido otros ordenadores Apple, pero ese modelo fue mítico para mí. Era pequeño, bonito, manejable, con una distribución de teclado perfecta y rápida; pero, con el paso del tiempo, había sido relegado a la obsolescencia de las actualizaciones y a ser sustituido por mi actual MacBook Air M2, mi nuevo compañero de viaje.

Encontré el momento y el propósito ideal para darle una segunda vida. ¿Y si intentaba convertirlo en algo usable simplemente para escribir sin distracciones?

¡Y aquí empezó este proyecto! La idea central era sencilla: quería un dispositivo para, simplemente, escribir. Supongo que, como a muchas personas, el día a día y las microtareas que nos asaltan me impiden dedicar un tiempo sostenido a la escritura de proyectos pendientes (artículos, ensayos, capítulos, comunicaciones). He de confesar que, a medida que mi carrera profesional ha avanzado, he ido confeccionando mis trabajos a través de microespacios. Rara vez puedo sentarme dos o tres horas seguidas a trabajar y escribir sin interrupciones. En gran parte, esas distracciones vienen por las notificaciones, correos electrónicos entrantes y demás elementos distractores que, si bien se pueden erradicar con una determinada cultura de trabajo y disciplina, resultan difíciles de llevar a la práctica.

En este escenario quería algo sencillo que me permitiese, sencillamente, escribir. Sin un gran entorno y sin necesidad de tener más aplicaciones... Simplemente lo esencial para escribir o relajarme.

Lo primero fue apostar por instalar una distribución Linux (algo perfectamente viable en equipos Apple con procesador Intel). Tras la buena experiencia con el media center de casa, elegí Debian 13. También valoré otras distribuciones como Arch, pero como no quería complicarme en exceso, Debian y Ubuntu son las distros en las que tengo más experiencia. Aposté por una instalación mínima, sin entorno gráfico, para posteriormente instalar los paquetes que necesitaba de forma manual.

¿Qué iba a necesitar? Mi objetivo principal era que la batería durase. Obviamente mi antiguo Mac no iba a tener la autonomía de mi iPad Pro M1, pero podía alargar la experiencia de uso minimizando la carga del sistema. La idea principal era utilizar simplemente la terminal (TTY) y no requerir nada más. Aposté por dos aplicaciones muy conocidas: el procesador de textos WordGrinder, que me permitía lo esencial para escribir (negritas, cursivas, subrayados, niveles, etc.), y, para algo más elaborado, Emacs Org-mode. WordGrinder se siente bien y es justo lo que uno necesita cuando busca un entorno libre de distracciones. Posteriormente aproveché la posibilidad de abrir varias TTYs —y moverme con la combinación Cmd + flechas— para ejecutar otras aplicaciones como Midnight Commander, btop (para monitorizar consumos) o un lector de RSS como Newsboat.

Esta última idea me motivó a instalar diversos navegadores web en modo texto, como los famosos Links y W3m. Con ellos se puede navegar al estilo Fallout y leer, sobre todo, noticias. También me ha gustado la idea de Newsboat como agregador RSS de diferentes webs para poder leer noticias y acceder a su contenido completo, todo desde la terminal.

Misión cumplida: consumo mínimo del PC (con Wi-Fi activado) y un cacharro que me permitía escribir en el sofá o en la cama sin mayores distracciones.

Pero... como no solo de terminal vivimos, decidí apostar por instalar un gestor de ventanas de esos que tanto se ven ahora por las redes: un sistema Tiling (mosaico) que me permitiese lanzar aplicaciones con el teclado y que se fueran organizando automáticamente en pantalla. Aposté por Sway con una instalación mínima, en la que puedo lanzar Firefox y, especialmente, qutebrowser (más integrado en Sway) cuando necesito consultar alguna web en formato visual. También aproveché para instalar AbiWord como procesador de textos algo más visual. :-)

Sway me gustó: me permitía abrir diferentes escritorios, mantener una estética retro-terminal y, sobre todo, no consumir muchos recursos. En este punto, ya cubiertas mis necesidades con el proyecto, me asaltó la nostalgia retro y decidí revivir mi viejo software... Instalé DOSBox-X para correr sendas versiones del archiconocido WordPerfect (la 5 y la 6) bajo MS-DOS, en formato totalmente experimental y educativo, claro está.

La experiencia ha sido magnífica. No tanto la autonomía, que no alcanza la de mi actual iPad con teclado, pero de momento escribo este post desde este aparato, que me da de sobra para cubrir los tiempos en los que espero a que mis hijos finalicen sus actividades, mientras redacto unas líneas que puedan inspirar o hacernos reflexionar sobre la sostenibilidad y nuestras necesidades.

Para ser sinceros, a nivel de escritura, sigo empleando las mismas herramientas que con el Word 6 de Windows 3.1 que aprendí en el instituto, o prácticamente con el primer Tasword y WordStar que usaba en mi primer Amstrad CPC 6128 (corrector, autocorrector y entorno visual aparte).

¡Larga vida a mi Portable Workstation Distraction Free, que contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible! :-)

Montaje con capturas de pantalla: Pantalla de Login, Explorador de archivos MC, Btop bajo terminal y WordPerfect 6 bajo Dosbox